LA CONVERSACIÓN Y LA COMUNICACIÓN.

 


¿Has pensado en algún momento que el conversar no siempre nos funciona como debería ser y que no siempre llegamos al punto final que nos interesa? la conversación se nos desvía o entran factores externos que la interrumpen y no necesariamente son físicos.

Tras un año de pandemia y todavía medio encerrados porque hay personas que todavía no se atreven a salir, sin contar que las alcaldías también nos están encerrando, hace que las conversaciones sean muy diferentes a como eran antes de la Covid 19. La conversación adquiere otra tonalidad de entendimiento, de lograr cambiar o componer las cosas entre los interlocutores. 

Hay unos pasos muy sencillos que nos pueden servir para llevar una conversación efectiva y estos son algunos de ellos que pueden ayudar: 

      La conexión, identificando quién necesita conectarse con quién, o quién se siente desconectado y qué podemos hacer al respecto. Esta es la forma de identificar quien necesita ser escuchado.

      El cuidado que debemos brindar a nuestros interlocutores con preguntas que muestren que nos interesan en saber cómo están o se sienten, ejemplo: ¿Cómo estás?, ¿Qué te preocupa hoy?, ¿Qué necesitas?, ¿Cómo puedo ayudarte?

      Sacar a flote la curiosidad, para elevar los ánimos y estimular a nuestro interlocutor haciéndolo sentir valorado, ejemplo: Tengo curiosidad por saber cómo te está afectando la pandemia, tengo curiosidad por saber más sobre cómo estás abordando este desafío, ¿Qué opinas de la vacunación, te vas a hacer vacunar?

      El enfocarse en la claridad de una pregunta ayuda visualmente a abrir la mente e interpretar acciones o pasos. Ejemplo: ¿Qué te queda claro en este momento sobre este tiempo?, ¿Qué desearías que estuviera más claro para ti en este momento?, ¿Qué pasos podrías tomar para obtener esa claridad?

      Y el cierre de la conversación haciendo una retroalimentación sobre la misma, para detectar cosas que nos queden pendientes por tratar o completar. Ejemplo: ¿Cómo ves esta conversación? ¿Está afinando lo que debemos hacer? 

Recuerda que comunicando a través de la conversación podemos solucionar cualquier cosa que se nos presente. Pero paradójicamente, esto es lo más difícil de hacer entre los seres humanos. 

En anteriores reflexiones he comentado la importancia de saber escuchar en las conversaciones en esa proporción de 80-20, un 20% del tiempo preguntando y el 80 restante escuchando. En la Biblia encontramos al mejor maestro de las preguntas que fue Jesús con casi 400 preguntas poderosas registradas que hizo en su corta vida en esta tierra. 

Si quieres ayudar a otros a salir del pantano, ayudarlos a navegar con vientos favorables, puedes hacer preguntas que les ayuden a pensar, a auto cuestionarse y así llega la iluminación para rescatar lo que deben dejar de hacer o lo que deben proponerse a hacer. 

Lo anterior nos recuerda que todos tenemos objetivos, pero muchas veces no es claro si lo que estamos haciendo nos llevará a alcanzarlos, puede ser que estemos haciendo siempre las mismas cosas sin los resultados esperados, por eso debemos hacer preguntas sencillas y de impacto, como: ¿Qué estás dispuesto a cambiar para alcanzar tu objetivo o que deberías dejar de hacer para no cometer los errores una y otra vez? 

La respuesta a esta pregunta te da una idea de cuán motivado está tu interlocutor para cambiar. ¿Qué tanto quieren alcanzar su objetivo? y expone las áreas de su vida que quiere proteger. El interlocutor puede ser tu padre, tu madre, tu hijo, tu hija, un hermano, un colaborador y porque no, tu jefe o supervisor. 

Encontramos entonces, que las personas muchas veces no saben hacia dónde van o hacia dónde quieren ir realmente y en ocasiones ni saben lo que quieren, o más aún, no saben que no saben. Aquí va la pregunta ¿Cuál es el siguiente paso que puedes dar hacia tus sueños? Con esta pregunta se logra que la persona piense y hable sobre sus sueños para que pueda tomar medidas para alcanzarlos y así estaremos ayudándola a progresar. Que la visión no se quede en una ilusión. 

Y como lo he comentado también anteriormente, debemos encomendar nuestros planes al Eterno, a Dios, no siempre podemos solos y por eso hay una pregunta poderosa…si pudieras pedirle algo a Dios ahora mismo, ¿qué le pedirías? Es tocar el corazón de la persona, sensibilizarla para que analice su fe y confianza que tiene en Dios. Tal vez no la ha considerado y es el momento de llevarla a ese análisis. Cuando se siente que no hay control o que no funcionan las cosas hay que acercarla al Señor para que renazca su confianza y fe. 

Ahora, ¿Cuál es la mejor manera de asegurarse de que tus interlocutores entiendan sus objetivos y estén trabajando para lograrlo? Siempre hay un objetivo establecido para cada evento significante y debe ser claro y breve. Aquí una recomendación de como elaborar un plan de acción para llevar ordenadamente y bajo control las acciones en el plan. 

¿Qué vas a hacer entonces? / ¿Quién estará contigo en este objetivo? / ¿Cuándo iniciarás y terminarás las acciones? / ¿Dónde vas a desarrollar este objetivo? / ¿Por qué vas a desarrollar este objetivo? / ¿Cómo vas a desarrollar el objetivo? / ¿Cuánto te cuesta realizar este objetivo – recursos económicos?

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